De 6 a 12 meses · Embarazo y lactancia · Entre los 12 y 24 meses · Los primeros 6 meses

Crecimiento y lactancia materna

Sin lugar a dudas no hay nada mejor que la leche materna ! Sus ventajas son ampliamente conocidas por todos, sin embargo, un aspecto que me pareció importante de compartir con ustedes, es el de las diferencias demostradas en el crecimiento físico y desarrollo, entre aquellos niños que reciben lactancia materna exclusiva y los que son alimentados por fórmula los primeros meses de vida.

El patrón de crecimiento de los bebés alimentados con lactancia materna exclusiva (LME), es decir que solo reciben leche materna, sin ningún otro alimento ni bebida, ni siquiera agua, hasta los 6 meses, representa el crecimiento fisiológico y apropiado para los niños de esta edad.

Independientemente del tipo de alimentación que reciba el recién nacido, se ha evidenciado que todos los bebés suelen perder peso durante los primeros días de vida debido principalmente a pérdida de agua y expulsión de meconio, recuperándolo poco a poco entre los cinco y 14 días siguientes al nacimiento.

Así mismo, se sabe que los niños alimentados con LME, pierden más peso en los primeros días después de su nacimiento, comparado con aquellos que son alimentados con fórmula, debido a que la producción de leche materna suele ocurrir entre el segundo y el tercer día después de iniciada la lactancia materna, por lo que se insiste tanto en el agarre precoz al momento de nacer, como un método de favorecer la «bajada»de la leche.

Una vez que la producción de leche se establece, la ganancia de peso entre los niños alimentados con leche materna y aquellos alimentados con fórmula es muy similar durante las primeras seis semanas de vida, encontrándose luego que aquellos recién nacidos amamantados aumentan de peso más rápido que los alimentados con fórmula hasta los 3 meses de vida y, posteriormente, son los bebés alimentados con fórmula, los que aumentan de peso más rápido, alcanzando a los 12 meses de edad una diferencia en peso de entre 400 y 600 gramos, a favor de los niños alimentados con fórmula.

Una razón probable de esto es que la leche materna es un alimento dinámico y en constante cambio, compuesto por la nutrición exacta que un bebé necesita en esa etapa, es un fluido vivo, mientras que la fórmula, es una composición estática de ingredientes. Por la misma razón, la cantidad de leche materna que recibe un bebé, a veces será diferente de la cantidad de fórmula que recibe uno de la misma edad. La leche materna cambia en su composición y contenido calórico dependiendo de las necesidades del bebé, mientras que cuando los bebés alimentados con fórmula necesitan más calorías, deben beber más en cada comida. Sin embargo, con la alimentación con fórmula, es más fácil saber cuánta leche toma el bebé, pero existe la posibilidad de sobrealimentarlos, ya que el lactante puede seguir consumiendo leche hasta vaciar el tetero, incluso cuando ya esté lleno.

En relación a la talla, la diferencia en ganancia de talla (longitud) o crecimiento lineal ha sido menos clara. Algunos estudios han identificado un menor crecimiento en longitud en niños alimentados al seno comparados con aquellos alimentados con fórmula, mientras otros no han encontrado diferencia en talla a los 12 meses por el tipo de alimentación. En promedio los niños crecen entre 1.5 y 2.5 cm/mes durante los primeros 6 meses de vida y 1 cm/mes entre los 6 y los 12 meses de vida.

El crecimiento de los lactantes NO es lineal. Si bien los bebés aumentan de peso y crecen rápidamente en su primer año, este aumento puede ocurrir a diferentes velocidades y rangos para cada pequeño (crisis o brotes de crecimiento).

NIÑASNIÑOS
EdadPeso (kg)Talla (cm)Peso (kg)Talla (cm)
Recién nacido3.450.33.450.3
3 meses5.6596.260
6 meses7.365867
9 meses8.6709.272
12 meses9.57410.276
15 meses117711.179
18 meses11.380.511.882.5
2 años12.48612.988
Peso y talla promedio según sexo hasta los 2 años

Composición corporal

Como comenta la Dra. Sonia Hernández Cordero, investigadora en el área de nutrición materno-infantil, la gran mayoría de los estudios han encontrado diferencias en composición corporal de acuerdo con el tipo de alimentación, mostrando que comparando con los niños alimentados con fórmula, los niños alimentados al seno materno tienen menor masa magra en el primer año de vida.

A grandes rasgos, la composición corporal se refiere al porcentaje de masa magra (masa libre de grasa, es decir, todo aquello que no es grasa, como músculos, huesos, órganos, nervios) y de masa grasa (tejido adiposo) en relación con el peso corporal total.

En cuanto a la masa grasa, el cambio durante los primeros 12 meses de vida varía a lo largo del tiempo. Los diferentes estudios indican que hasta los seis meses los niños alimentados al seno materno tienen una mayor masa grasa. Después de los seis meses, esta diferencia se diluye, mostrando hasta antes del primer año de vida una tendencia a invertirse, es decir, a los 12 meses de edad, los niños alimentados con fórmula tienen una mayor masa grasa.

Existen varias posibles explicaciones de las diferencias en patrones de crecimiento y composición corporal antes descritas. Las explicaciones de origen biológico se relacionan con la diferencia en la composición de la leche materna y la fórmula láctea. El mayor contenido de proteína en la fórmula puede estimular un crecimiento acelerado en los niños.

Otra posible explicación es la respuesta metabólica que se ha encontrado en los niños alimentados con fórmula, en los cuales se han identificado mayor concentración de insulina (hormona que favorece la utilización de glucosa, la síntesis de ácidos grasos y masa grasa en el cuerpo), comparados con los niños alimentados al seno materno. En cuanto a la diferencia en la composición corporal, la cual, como se mencionó antes, consiste en una mayor masa grasa y menos masa magra en niños alimentados al seno, puede representar un mecanismo de evolución para proteger al bebé amamantado durante la transición a la alimentación complementaria, que usualmente tienen menor calidad que la leche materna.

Por otro lado, existen hipótesis de que la diferencia encontrada en los patrones de crecimiento entre los niños amamantados y aquellos alimentados con fórmula se debe más a la forma en que se alimenta a los niños. Los niños amamantados al seno autorregulan su consumo de leche, al separarse del seno una vez que se sienten satisfechos. En los niños alimentados con fórmula, la persona que los alimenta por lo regular no reconoce los signos de saciedad en los niños, e insiste en que el bebé termine el tetero. Lo anterior a largo plazo puede resultar en una mejor identificación de los signos de saciedad entre aquellos niños que son alimentados al seno materno.

Desarrollo cognitivo

Existe evidencia contundente sobre el beneficio de la lactancia materna exclusiva y prolongada en desarrollo cognitivo y aprendizaje durante la niñez (que incluye procesos de aprendizaje, memoria, atención, el lenguaje, percepción, la solución de problemas o inteligencia y la planificación). Se ha encontrado que niños que son amamantados tienen un mayor coeficiente intelectual (CI), el cual ha sido utilizado como un indicador de inteligencia, y que el efecto persiste durante la niñez y la etapa adulta.

Adicionalmente, se reporta consistentemente sobre el efecto dosis-respuesta de la lactancia materna y desarrollo cognitivo, es decir, a mayor duración de la lactancia materna, mayor CI. Este mayor desarrollo cognitivo persiste después de considerar otras características que pueden influir en el efecto de la lactancia materna en el mismo, como por ejemplo, educación de la madre (se ha identificado que las mujeres con mayor educación amamantan más y por más tiempo a sus hijos); nivel socioeconómico (de igual forma, a mayor nivel socioeconómico mayor lactancia materna); o inteligencia de la madre.

Cuanto más largo es el período de lactancia, más rápido parecen alcanzar los hitos del desarrollo, tienen una mejor comunicación e interacción social a los seis meses, y una mejor cognición, comunicación
e interacción social a los 12 meses.

Existen varios posibles mecanismos por los cuales la lactancia materna exclusiva favorece un mayor desarrollo cognitivo. Uno de ellos es el contenido de ácidos grasos poli-insaturados de cadena larga o LC-PUFA contenidos en la leche materna, mismos que no se encuentran de forma natural en las fórmulas lácteas, sobre todo en aquellas fórmulas fabricadas antes de 1990. Las membranas celulares del sistema nervioso central contienen ácidos grasos poli-insaturados de cadena larga, particularmente ácido docosahexaeconoico (DHA por sus siglas en inglés) de la serie omega-3. Durante el desarrollo del sistema nervioso central, que ocurre durante la etapa prenatal y los dos primeros años de vida, es cuando más de acumula DHA. Posiblemente los niños alimentados con fórmula que no reciben suficiente DHA, no alcanzan los mismos niveles, comparado con los niños alimentados al seno, y estos diferentes niveles de DHA pueden explicar el mayor desarrollo intelectual de los niños que reciben leche materna. Asimismo, se conoce que la leche materna contiene otra cantidad de nutrientes específicos como la lactoferrina, una proteína que contribuye a la absorción del hierro, el cual desempeña un papel esencial en el transporte de oxígeno y cuya carencia puede afectar el desarrollo normal del sistema nervioso. Y, más recientemente, se ha estado investigando sobre un HMO, el oligosacárido 2 Fucosil Lactosa (2-FL), encontrado en la leche materna, que al parecer puede también influir positivamente neurodesarrollo.

Aún hay mucho por decir e investigar y si bien los beneficios de la lactancia materna en el desarrollo cognitivo infantil no están claros, la lactancia materna es la alternativa ideal durante los primeros meses de vida.

Implicaciones en salud

Existe evidencia que sugiere que la lactancia materna exclusiva y prolongada, está asociada con un menor riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad, así como enfermedades crónicas en etapas posteriores de la vida, sugiriendo que las diferencias en crecimiento entre las diferentes formas de alimentación (lactancia materna exclusiva vs alimentación con fórmula u otros tipos de leche) encontrada en los primeros meses de vida pueda “programar” el control del apetito, aumento en la síntesis de adipocitos (células grasas) o metabolismo energético en etapas posteriores de la vida. El aparente cambio en la composición corporal después del año de edad en niños alimentados con fórmula (mayor masa grasa a los 12 meses de edad) puede apoyar la hipótesis del “efecto de programación de la alimentación temprana” en el metabolismo y su relación con riesgo de obesidad y enfermedades crónicas en etapas posteriores.

Los patrones de crecimiento de los niños alimentados con leche materna son diferentes a aquellos alimentados con fórmula, teniendo estos últimos un crecimiento acelerado y un mayor porcentaje de grasa durante el primer año de vida, por lo que en definitiva, la lactancia materna es el mejor y más completo alimento para los bebés, que no solo aporta todo lo necesario para que crezcan y desarrollen adecuadamente, sino que puede proporcionar un efecto protector para desarrollar obesidad y enfermedades crónicas en etapas posteriores de la vida, favorece su sistema inmunológico y desarrollo cognitivo, sin mencionar los beneficios que tanto para la madre como la comunidad, representa.

REFERENCIAS

-Gómez L. (2019) ¿La lactancia materna predice el desarrollo cognitivo o comunicativo del niño? Una revisión de la literatura. Disponible en: https://repository.urosario.edu.co/bitstream/handle/10336/20592/Monografia%20-%20Lina%20Alejandra%20G%F3mez%20Alvarez-convertido%20(1).pdf;jsessionid=07F1BE8DB95A5E081418DD811C47D40E?sequence=1

-Victora C. y col. (2015). Association between breastfeeding and intelligence, educational attainment, and income at 30 years of age: a prospective birth cohort study from Brazil. Lancet Glob Health 2015; 3: e199–205

-Hernandez S (2015). Leche materna vs fórmulas: diferencias. Disponible en: https://www.mexicosocial.org/leche-materna-vs-formulas-diferencias/

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-García M y Dini E. Alimentación del lactante. (2009). En: Nutrición en Pediatría. 2a edición: Caracas, Empresas Polar: CANIA. pp.265-294.

– Dewey KG. (2009). Infant feeding and growth. In: Breast-feeding: early influences on later health. Ed. Goldberg G, Prentice A, Filteau S, Simondon K. Advances in Experimental Medicine and Biology; 639: 57-66

2 comentarios sobre “Crecimiento y lactancia materna

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