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Las “vitaminas” y el apetito de los niños

No hay un día en la consulta que alguna madre no pregunte por “las vitaminas” y el apetito de los más pequeños.

Las vitaminas no deberían ser de uso sistemático, sino recomendarse bajo situaciones específicas, en las que claramente se presuma o demuestre la existencia de algún déficit. En un mundo sin desigualdades solo debieran haber déficits vitaminícos secundarios a alguna enfermedad (malabsorción intestinal, enfermedades cardíacas, renales o del sistema nervioso central, trastornos endo­crinos, inflamaciones crónicas, trastornos genéticos y malignidad, anemias, parasitosis intestinales). En niños concretos y en ciertas circunstancias (convalecencia prolongada, problemas digestivos, infecciones de repetición…), puede ser conveniente un suplemento vitamínico y, será el pediatra quien valore si está indicado o no.

En cualquier caso, las mejores vitaminas son las que se ingieren con una dieta vitaminas en la dietavariada y equilibrada. Todos los niños pasan por períodos donde su apetito disminuye, particularmente entre los 3 y 5 años, época durante la cual disminuye su ritmo normal de crecimiento y por ende, su apetito. No obstante cuando la inapetencia persiste, lo más importante es acudir al especialista y descubrir la causa de la falta de apetito.

En muchos casos se piensa que las vitaminas son la respuesta al “niño que no come”, situación ante la cual descartada cualquier causa real u orgánica, es en muchos casos, producto de que el niño sí come, pero no come cómo, cuándo y lo que a los padres les gustaría. Se trata de un problema de actitud del niño (y los padres) ante la comida; es un problema pues, de conducta, de educación de hábitos.

QUÉ PODEMOS HACER?

comer_en_familia-Crear un ambiente agradable y adecuado para el niño y de ser posible para la familia.

-Evitar todo tipo de distractores.

-Ofrecer platos variados, llamativos, que provoquen comérselos.huevos5

-No caer en la tentación de ofrecer alternativas al plato que se preparó. Si no tiene hambre, que no coma y espere la siguiente comida.

-Respetar el horario para las comidas. En general, se ofrecen 3 comidas principales y 2 meriendas, evitando las posibilidades de picar entre comidas.

-Ofrecer la ración adecuada para cada edad. Evitar platos que se rebosen por la cantidad food-portionsde comida.

– Limitar la cantidad de agua o de pan con las comidas.

– Invitarles a que se coman en primer lugar lo que menos les gusta.

– Hacerlos partícipes de la hora de la comida, sea en la selección de los alimentos, en la preparación, presentación o a la hora de poner la mesa.

– Elogiar sus conductas.

Respecto al uso de “vitaminas”, la mayoría de los expertos coinciden en:

  • Siempre consulta al especialista. Debemos evitar la automedicación.
  • Algunos niños (vegetarianos o con sensibilidad/intolerancia/alergia a ciertos alimentos, por ejemplo), quizá necesiten un suplemento diario de vitaminas y minerales para poder cumplir con la dosis diaria recomendada.
  • Los suplementos no sustituyen una buena comida, y nunca deben utilizarse para justificar una dieta poco equilibrada. Intenta bajo cualquier circunstancia, mejorar los hábitos y conductas alimentarias.

 

Las vitaminas NO aumentan el apetito !

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