Generalidades

El terremoto que no todos vemos, pero todos sentimos: herramientas prácticas para sobrellevar en familia.

El terremoto del 24 de junio no solo movió la tierra, movió nuestras emociones. Como pediatra y mamá, entiendo que ante la incertidumbre, nuestra primera reacción es querer proteger y controlar todo. Sin embargo, a veces, la herramienta más poderosa para sanar es la co-regulación emocional. Hoy no solo hablamos de nutrición física, sino de nutrición emocional para nuestros niños y adultos mayores, los más vulnerables en la casa.

1. Para los más pequeños: El «Botiquín Emocional«

Los niños procesan el miedo a través del cuerpo y el juego. Cuando no pueden expresar con palabras, su ansiedad se manifiesta en rabietas, cambios en el apetito o problemas de sueño.

  • El juego de la «tortuga»: Enseña a tus hijos técnicas de respiración profunda utilizando un peluche sobre su abdomen. Deben ver cómo el peluche «sube y baja» lentamente al respirar.
  • Narrativa de seguridad: Es vital validar su miedo sin alimentarlo. Cambia el «¿por qué tienes miedo?» por el «entiendo que te sientas así, yo también sentí miedo, pero estamos juntos y estamos a salvo aquí».
  • Rutinas innegociables: Mantener los horarios de las comidas y el sueño, incluso si son simples, les devuelve la sensación de control que el sismo les arrebató.

2. Para nuestros adultos mayores: La validación de la memoria

Para los adultos mayores, un sismo puede reactivar temores acumulados y una sensación de fragilidad que a menudo ignoramos. En casa ha sido difícil sobrellevar la situación y por eso es importante que intentemos algunas pequeñas cosas que puedan ayudarnos a superar el momento:

  • Escucha activa sin juicios: Permíteles hablar de lo que sienten, aunque sea repetitivo. A veces, la angustia solo necesita ser nombrada para perder fuerza.
  • El contacto físico como sostén: Si ellos lo permiten, un abrazo o simplemente tomarles la mano funciona como un ancla al presente. La seguridad física es el primer paso para la calma mental.
  • Involucrarlos en pequeñas tareas: La sensación de utilidad reduce la ansiedad. Pedirles ayuda en tareas sencillas del hogar los mantiene conectados con el presente y los aleja de la rumiación de recuerdos negativos.

3. Cómo afecta el estrés al apetito?

Cuando el cerebro percibe peligro, activa la liberación de cortisol (la hormona del estrés). En muchas personas, y especialmente en niños, esto puede generar dos reacciones opuestas:

  • Inhibición del apetito: La respuesta de «lucha o huida» prioriza que la energía vaya a los músculos, cerrando temporalmente el sistema digestivo. Es común ver niños que rechazan comidas que antes disfrutaban; en estos casos, no debemos forzar, sino ofrecer porciones pequeñas, frecuentes y densas en nutrientes, priorizando la hidratación.
  • Búsqueda de «alimentos de confort»: En otros casos, el estrés crónico busca compensar la ansiedad a través de alimentos ricos en azúcares o grasas, que proporcionan una gratificación momentánea al sistema de recompensa cerebral.

Consejos prácticos para regular la alimentación en casa

  • Mantén la estructura, no la presión: No intentes cambiar hábitos dietéticos durante una crisis. Mantener los horarios de comida es más importante que la variedad de los alimentos en este momento, ya que la rutina brinda una sensación de seguridad psicológica.
  • El papel de la hidratación: El estrés aumenta la pérdida de líquidos y la fatiga. Asegúrate de que tanto niños como adultos mayores consuman agua regularmente, incluso si no tienen sensación de sed, para apoyar el funcionamiento cognitivo.
  • Involucrar desde la calma: Invitar a los niños a participar en tareas sencillas de la cocina puede ser una forma terapéutica de devolverles la autonomía y reducir la ansiedad asociada al miedo.

4. Herramientas prácticas para el cuidador (Tú)

No podemos dar calma si nuestra propia copa está vacía.

  • La regla de los 3 minutos: Dedica 3 minutos al día a respirar conscientemente lejos de las pantallas. El exceso de información y noticias sobre el sismo puede aumentar los niveles de cortisol, afectando tu capacidad de respuesta ante tus hijos y padres.
  • Nutrición como refugio: Prioriza comidas que evoquen confort y seguridad. Mantener una alimentación hidratada y estable ayuda a regular las respuestas hormonales del estrés tanto en ti como en los tuyos.

Conclusión

La resiliencia no es ausencia de miedo, es la capacidad de transitarlo juntos. En Nutripediatría, estamos comprometidos con tu bienestar integral. Si sientes que la carga emocional sobrepasa tus herramientas, busca apoyo profesional; pedir ayuda es el acto más valiente de cuidado propio.

Un abrazo a todos !

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