El sueño es una necesidad básica del organismo y su satisfacción nos permite la supervivencia. Es un proceso biológico complejo, ya que, mientras se duerme, las funciones del cerebro y cuerpo siguen activas para mantener saludable al cuerpo, por lo tanto, si no hay un sueño de calidad las consecuencias pueden conllevar daño a la salud mental y física, al pensamiento y a la vida diaria, seamos niños, jóvenes o adultos. El sueño cumple una función reguladora y reparadora en el organismo; es además esencial para el control de la energía y la temperatura corporal.
El sueño en niños promueve que se sientan alertas, tengan buena memoria, mejor comportaminto y humor, entre otras muchas cosas. Los niños que duermen lo suficiente y bien, se desenvuelven mejor y son menos propensos a problemas de comportamiento e irritabilidad. Es por ello que es importante que como padres ayudemos a nuestros hijos a desarrollar buenos hábitos de sueños desde edades tempranas, inculcándoles una rutina bien asentada que permita que adquieran una higiene del sueño ideal para su desarrollo.
Durante ciertas fases del sueño se llevan a cabo procesos importantes que favorecen la maduración cerebral, ya que se realiza la reparación de tejidos corporales y cerebrales favoreciendo la memoria, reorganizando las neuronas comprometidas en el procesamiento de aprendizajes adquiridos durante las experiencias vividas en el estado de vigilia. El cerebro selecciona recuerdos significativos y elimina u olvida aquellos que no lo son para mantener en equilibrio y orden el almacenamiento de la información. El sueño profundo está relacionado con el favorecimiento y desarrollo de la creatividad de los niños, ya que promueve la combinación de pensamientos, utilizando la imaginación, lo que facilita la aparición de nuevas ideas.
El sueño juega un papel fundamental, sobre todo para fomentar el crecimiento y desarrollo de los niños ya que durante el sueño nocturno y profundo se estimula la secreción de somatropina, conocida como hormona de crecimiento, por lo tanto, el sueño es un factor determinante para el óptimo crecimiento de los niños. Un mal habito de sueño puede alterar la regulación hormonal, entre ellos, la secreción y amplitud de la hormona de crecimiento.
Adicionalmente, no dormir lo suficiente en la noche está asociado con un aumento del riesgo de enfermedades crónicas como hipertensión, obesidad y depresión, especialmente en los adolescentes que pueden sufrir un mayor riesgo pensar en la autolesión o el suicidio.
Cada niño es diferente y el número de horas de sueño que necesita varía en función de su edad. La siguiente tabla muestra el número aconsejable de horas de sueño, incluyendo siestas, desde niños hasta la adolescencia.

¿Cuánto debe dormir un niño?
- 0 – 12 meses: 12 – 18 horas
- 13 – 24 meses: 11 – 14 horas
- 3 – 5 años: 10 – 13 horas (incluyendo siestas)
- 6 – 12 años: 9 – 12 horas
- 13 – 18 años: 8 – 10 horas
Sugerencias para promover buenos hábitos de sueño:
La America Academy of Pediatrics (AAP) apoya las pautas de la American Academy of Sleep Medicine (AASM) y nos recomienda establecer buenos hábitos desde el comienzo. Para ello recomienda:
- Ser ejemplo para nuestros hijos es una forma de mostrarles que el dormir bien, es parte de vivir un estilo de vida sano —como comer bien y hacer ejercicio con regularidad. Dormir bien debe ser una prioridad para toda la familia.
- Tener una hora fija para irse a la cama todas las noches, acompañada de una rutina de cepillado dental, lectura de un cuento o de alguna actividad relajante, no estimulante, pero favorita de nuestros niños.
- Hacer que la hora de acostarse sea una experiencia positiva y relajante sin televisión ni juegos de video: mirar televisión antes de irse a la cama puede interferir con la habilidad para dormirse y mantenerse dormido. La AAP recomienda no tener televisores, computadores, teléfonos y tabletas en la habitación de los niños, especialmente en la noche. Para prevenir interrumpciones del sueño, apague todas las pantallas por lo menos 60 minutos/1 hora antes de dormir.
- Mantener el ambiente constante durante la noche, con una temperatura agradable y baja intensidad de la luz.
- Evitar realizar comidas copiosas antes de acostarse o llevar a los niños pequeños a dormir con un tetero con leche, jugo o fórmula. De ser necesario, ofrezcamos agua ya que cualquier otro líquido puede causar caries del biberón.
- Evitar el ejercicio físico intenso al final del día.
Dormir bien y las horas adecuadas es igual de importante que llevar una alimentación saludable o realizar actividad física. El sueño es un período fisiológico de reposo que permite al cuerpo y a la mente descansar y restablecerse,…no lo olviden y que tengan dulces sueños !!!
REFERENCIAS
AAP. (2020). Los buenos hábitos del sueño: ¿cuántas horas de sueño necesita su niño?. Disponible en: https://www.healthychildren.org/Spanish/healthy-living/sleep/Paginas/healthy-sleep-habits-how-many-hours-does-your-child-need.aspx
Instituto del Sueño (2019). Qué es el sueño? Disponible en: https://www.iis.es/que-es-como-se-produce-el-sueno-fases-cuantas-horas-dormir/
AAP. (2016). La AAP apoya directrices para el sueño en la niñez. Disponible en: https://www.healthychildren.org/Spanish/news/Paginas/AAP-Supports-Childhood-Sleep-Guidelines.aspx

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