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Bajo peso en la infancia

El peso y la talla constituyen signos importantes de la condición en la que se encuentra el niño en cuanto a su desarrollo y estado nutricional.

Durante la infancia, la ganancia de peso y el crecimiento son más rápidos que en ninguna otra etapa de la vida. Sin embargo, algunos niños no aumentan normalmente de peso, condicionando la aparición de bajo peso. Reconocer a un niño que no gana peso en forma adecuada es muy importante porque puede ser un signo de malnutrición o de alguna condición médica que requiere tratamiento médico. La malnutrición puede llevar a efectos a corto y largo plazo que llegan incluso a comprometer sus posibles logros educativos y capacidad de inserción al mundo laboral.

Sin embargo, el peso de un niño no es el único determinante de su estado nutricional; ya que para contemplar si el niño tiene bajo peso, se debe considerar también su estatura y Niña-y-estaturasu edad, entre otras.

A partir del peso y la talla, para llegar a un diagnóstico nutricional dichas medidas deben compararse con algún patrón de referencia según la edad y sexo de cada paciente. Así, se construyen los Indicadores Antropométricos que permitirán clasificar a cada niño según su condición nutricional. Los más utilizados en pediatría son:

  • Peso para la Edad (PE): refleja la masa corporal alcanzada en relación con la edad cronológica. Es un índice compuesto, influenciado por la estatura y el peso relativo, utilizado para diagnosticar y cuantificar desnutrición actual o aguda en menores de 2 años con talla normal.
  • Talla para la Edad (TE): refleja el crecimiento lineal alcanzado en relación con la edad cronológica y sus déficits. Se relaciona con alteraciones del estado nutricional y la salud a largo plazo, por tanto se emplea para el diagnóstico de desnutrición crónica.
  • Peso para la Talla (PT): refleja el peso relativo para una talla dada y define la probabilidad de la masa corporal, independientemente de la edad. Un peso para la talla bajo es indicador de desnutrición y alto de sobrepeso y obesidad (en la actualidad, se ha sustituido por la evaluación del IMC-E).
  • Indice de masa corporal para la edad (IMC/E): refleja el peso relativo con la talla para cada edad; con adecuada correlación con la grasa corporal. Se  obtiene dela división del peso sobre la talla² (peso/talla²). Su interpretación es similar a la mencionada para el peso talla, pero con más precisión.

En Venezuela contamos con gráficas de crecimiento propias, derivadas del Estudio Nacional de Crecimiento y Desarrollo Humano de Fundacredesa, decretadas desde 1996 como el patrón de referencia para diagnóstico nutricional. No obstante, existen patrones de referencia internacional, como los de la OMS. En 2006, dicha organización publicó los nuevos estándares de crecimiento para niños de 0 a 5 años, adoptados por muchos países como su patrón de referencia para evaluación nutricional. En general, se recomienda, el uso de dicho patrón para niños menores de 2 años. No obstante, el uso de un patrón de referencia nacional vs. uno internacional, es una discusión de larga data y que continúa siendo discutida y cuya respuesta, está relacionada en gran parte con el fin de la evaluación (si se trata de evaluaciones individuales o poblacionales). Así mismo, existen gráficas adaptadas para niños con condiciones especiales.

peso_ninos OMS

Existe un amplio rango de razones por las cuales un niño puede ganar peso en forma inadecuada y muy frecuentemente son varios los factores involucrados. Cualquier factor que afecte el acceso a los alimentos, por razones médicas, sociales, económicas, educativas, psicológicas, ambientales… pueden afectar la ganancia de peso.  La ganancia inadecuada de peso más que una enfermedad, es un síntoma con muchas causas posibles, las cuales pueden englobarse en:

  • Inadecuada ingesta de calorías y/o nutrientes
  • Problemas de digestión o absorción de nutrientes
  • Requerimiento calórico aumentado

Por grupos etarios, las causas más frecuentemente encontradas son:

  • Recién nacidos: restricción del crecimiento fetal, prematuridad, infecciones prenatales, defectos congénitos, exposición a medicamentos o toxinas (cigarro, drogas, alcohol, anticonvulsivantes).
  • De 0 a 6 meses: dificultades con la lactancia materna o artificial, defectos congénitos o condiciones médicas que limitan la capacidad para comer, digerir o absorber los nutrientes (defectos oropalatinos, daño cerebral, fibrosis quística, reflujo gastroesofágico severo, enfermedad hepática crónica…) o que incrementan las necesidades calóricas (cardiopatías congénitas, errores innatos del metabolismo).
  • De 7 a 12 meses: además de las ya mencionadas se suman, introducción tardía e inadecuada de alimentos complementarios, alergias e intolerancias alimentaria (gluten, proteína de lecha de vaca, lactosa), enfermedad celíaca), patologías renales (acidosis tubular renal, infecciones urinarias recurrentes).
  • Mayores de 12 meses: hábitos y conductas alimentarias inadecuadas, diarreas crónicas,  parasitosis intestinales, alergias e intolerancias alimentarias, trastornos del neurodesarrollo (espectro autista), patologías oncológicas o enfermedades crónicas (asma, infecciones respiratorias altas o bajas a repetición,..), entre otras.

Cuándo debemos estar alerta ?malnutricion

– El niño está menos activo o poco activo.

– Es un niño con aspecto de enfermo (luce delgado, pálido, con cabello escaso y ralo,..).

– El peso se ha estancado o bajado en un momento determinado, cuando antes su evolución era normal.

Si existe alguna preocupación por la ganancia de peso o el crecimiento en general de un niño, es importante recordar que son muchas las cosas que provocan un aumento de peso más lento. Así por ejemplo, los bebés que son amamantados y los que toman biberón suelen aumentar de peso a distinto ritmo cuando son recién nacidos.

La genética también desempeña un papel importante en el aumento de peso. Por lo tanto, si los padres son delgados, tal vez el niño no aumente de peso rápidamente y sea constitucionalmente delgado. Los niños crecen a “ritmos” diferentes y deben hacerlo dentro de un canal de crecimiento, genéticamente determinado.

De más está mencionar que en la evaluación del estado nutricional, una historia clínica detallada y un examen físico exhaustivo, aunado a los indicadores anteriormente señalados, son esenciales para el manejo adecuado del paciente. Adicionalmente, existen otras mediciones que pudieran utilizarse (pliegues cutáneos, circunferencias cefálica, media de brazo o cintura) así como determinaciones en sangre u otras muestras biológicas, funcionales o físicas, que de considerarse necesarias, complementan la evaluación nutricional del paciente.

Sea cual sea el caso, lo importante es:ritmo crecimiento

Seguir su evolución. Una alteración importante en alguno de los indicadores antropométricos, puede alarmar de que hay un problema.

Valorar si el niño está sano o enfermo. Esto es lo esencial!

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