De 6 a 12 meses·Entre los 12 y 24 meses·Los primeros 6 meses

Alergia a la proteína de leche de vaca

A petición de una amiga y colega, escribo hoy sobre la alergia a proteína de leche de vaca o APLV, la cual es la alergia alimentaria más frecuente en los lactantes y niños pequeños, afectando a un 2,5% de la población. Es una reacción anormal del sistema inmunológico a la proteína encontrada en la leche de vaca, de tal modo que el sistema inmune reacciona en forma inusual a la presencia de dicha proteína. La mayoría de niños alérgicos a proteínas de leche de vaca (PLV) adquieren tolerancia a la misma espontáneamente.

Estas reacciones pueden ser mediadas por anticuerpos tipo inmuAPLVnoglobulina E (IgE), de tipo no IgE o mecanismos mixtos. Las reacciones no mediadas por IgE tienden a resolverse más precozmente en la infancia, mientras que las reacciones mediadas por IgE pueden persistir hasta la adolescencia y más. Las manifestaciones clínicas incluyen reacciones típicamente mediadas por IgE, como urticaria, angioedema y anafilaxia; reacciones mixtas, como dermatitis atópica o esofagitis eosinofílica, y reacciones no mediadas por IgE, como proctocolitis y enterocolitis.

El bebé puede presentar síntomas poco después de alimentarse (reacción de inicio rápido) o bien de 7 a 10 días después de ingerir dicha PLV (reacción de inicio lento). Los síntomas también pueden aparecer si el bebé se alimenta exclusivamente de leche materna y la madre ingiere leche de vaca.

Las proteínas son las responsables de la alergenicidad de la leche:

  • CASEINAS: son el 80% de las proteínas de la leche entera.
  • SEROPROTEINAS: las cuales representan un 20% del total de la leche entera (betalactoglobulina).

TRATAMIENTO

La dieta de eliminación es el único tratamiento realmente eficaz e implica no solo la eliminación de la leche, sino también de sus derivados y productos que la contengan. Excluyendo también leche de cabra y oveja, ya que por la similitud de sus proteínas, puede producir igualmente reacción alérgica.

Según la Academia Americana de Pediatría, la lactancia materna es la fuente óptima de nutrición para los lactantes a través del primer año de vida y más. Aquellos lactantes que desarrollen síntomas de alguna alergia alimentaria como APLV, pueden beneficiarse de:

  • Lactancia materna + dieta materna libre de PLV (en cuyo caso la madre ameritará la suplementación con calcio) y, si esto no mejora el cuadro,
  • Fórmulas especiales extensamente hidrolizadas, semielementales o elementales (fórmulas a base de aminoácidos), siguiendo las recomendaciones del médico. En en el 90% de pacientes, funcionan las fórmulas extensamente hidrolizadas, (Nutramigen, Alfaré, Althera).

En aquellos casos de niños alimentados exclusivamente con fórmula, se utilizarán las fórmulas especiales anteriormente señaladas

En general, se debe reevaluar a las 2-4 semanas de iniciada la dieta de eliminación y de comprobarse la mejoría de los síntomas, prolongarse al menos hasta por 12 meses. La APLV suele desaparecer por si sola, 50% de lactantes tendrán tolerancia a la edad de 1 año, y más del 75% tendrá resolución a los 3 años de edad, aunque hay algunos niños que no la superan con la edad.

La alimentación complementaria se inicia igualmente a partir de los 6 meses, en cuyo caso es importante aprender a identificar los productos que contengan PLV, por lo que se debe prestar atención rigurosa al etiquetado de los alimentos. Las PLV se encuentran en lácteos y derivados, pero también están presentes en otros productos manufacturados como panes, productos de pastelería, embutidos, carnes procesadas, pescados congelados o enlatados, chucherias, conservas, cosméticos y medicamentos. Es necesario tener en cuenta que sólo porque un alimento lleve la etiqueta “no es un producto lácteo”, no significa necesariamente que no tenga leche. Incluso una etiqueta que indique “sin leche” puede ser engañosa. Entre los alimentos e ingredientes que deben evitarse, encontramos:

 

Eiquetado LV

En el caso de los niños más grandes, al comer fuera de su casa, es recomendable pedir las comidas más sencillas y siempre preguntar al personal acerca de los ingredientes de las comidas en el menú. Deben evitarse los alimentos fritos, ya que el aceite que se use para freír los alimentos puede haber sido utilizado para freír algún otro alimento que sí contenía leche. La contaminación cruzada puede ser un problema sobre todo en los servicios de buffet en los cuales las cucharas para servirse pasan a menudo de un contenedor a otro y entre los cuales puede haber comidas que contengan leche o productos lácteos.

La contaminación cruzada también puede ocurrir fácilmente en casa. Es necesario asegurarse de usar distintos cuchillos para untar mantequilla o mayonesa y usar distintos recipientes para las papas fritas, las galletas u otros alimentos que la gente podría tocar después de haber tocado algún queso o alguna salsa para bocaditos u otro producto lácteo.

Entre algunas buenas alternativas a la leche y los productos lácteos podemos mencionar:

  • Para hornear: los sustitutos de la leche dan resultados tan buenos como los de la leche y, en algunos casos, incluso mejores. En los casos en los cuales se usa la leche únicamente como un líquido, se puede reemplazar con agua, agua de arroz o jugos de frutas. La margarina sin contenido lácteo, la grasa vegetal o la mantequilla de soya pueden reemplazar a la mantequilla verdadera.
  • Para desayunos: leche de arroz o de soya (siempre y cuando se tolere la soya), enriquecida con calcio.
  • Para dulces: postres congelados, helados de agua, budines y paletas heladas elaborados con soya (siempre y cuando se tolere la soya) o a base de arroz.

Las maestras, las enfermeras escolares y las guarderías también deben estar al tanto de la APLV. Es conveniente conseguir los menús escolares con antelación para ayudar a seleccionar las comidas con prudencia o preparar el almuerzo en casa, si no es posible evitar la contaminación cruzada.

Y ya para terminar es importante señalar que a pesar de compartir algunos de los síntomas, la APLV y la intolerancia a la lactosa son dos afecciones totalmente diferentes que afectan al cuerpo de manera distinta y, de la cual hablaremos en una próxima oportunidad.

REFERENCIAS

MINSAL (2012). Guía Clínica Alergia a Proteína de Leche de Vaca. Disponible en: http://www.minsal.cl/portal/url/item/dd7c4cf4c183c58de040010165016b2a.pdf

Children, Youth and Women’s Health Service Nutrition Department. (2011). Cow’s milk free diet. Disponible en: http://www.wch.sa.gov.au/services/az/other/nutrition/documents/Cows_Milk_free.pdf

Noguera D y Rojas Y. (2009). Alergias alimentarias. En: Henríquez G y Dini E (Eds) Nutrición en Pediatría (2a edición, pp. 775-800). Caracas: Empresas Polar:CANIA

AAP. (2000). Hypoallergenic infant formulas. Pediatrics;106:346-349.

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