La alimentación es un proceso que se inicia desde el nacimiento, interviniendo simultáneamente factores biológicos, psicológicos y sociales y si bien, pareciera ser un proceso natural, es muy frecuente que los padres de niños pequeños manifiesten en algún momento su preocupación ante algunas dificultades en la alimentación:
- Tiempo prolongado de alimentación
- Rechazo de ciertos alimentos
- Necesidad de introducir distracciones para conseguir que el niño coma
- Falta de independencia a la hora de alimentarse
- Dificultad para introducir nuevos sabores y texturas
- Horas de comidas estresantes o disruptivas para la familia
A qué se refieren las dificultades en la alimentación?
Los términos trastornos de la alimentación o dificultades de alimentación se utilizan frecuentemente para referirse a los lactantes y niños que tienen problemas para comer lo suficiente o una variedad apropiada de alimentos.
La conceptualización de estas dificultades está representada en una pirámide (Figura 1). Del 25% de los niños identificados por los padres como con dificultades en la alimentación, se estima que sólo el 1% al 5% en el ápice cumple con los criterios para un trastorno alimentario.
Figura 1. Conductas alimentarias de los niños pequeños

El otro 20% de los niños está representado más abajo en la pirámide y representa un grupo en el cual es necesario diferenciar a los niños «normales» con padres preocupados, de los niños con condiciones leves pero reconocibles y tratables.
De acuerdo con Kerzner, los niños son clasificados, tras una historia clínica, examen físico detallado y en base a las preocupaciones expresadas por los padres sobre la alimentación/conducta alimentaria del niño, en 3 categorías principales: los que no comen lo suficiente (apetito limitado); los que comen una variedad inadecuada de alimentos (ingesta selectiva); y aquellos con miedo de comer (miedo a la alimentación).
Cuadro 1. Identificación de las Dificultades de Alimentación

Cada categoría tiene subcategorías para reconocer si esas preocupaciones pueden ser una percepción errónea por parte de los padres o si son principalmente conductuales u orgánicas, con un espectro que varía de leve a grave. Adicionalmente, dado que la alimentación es una transacción influenciada tanto por el comportamiento del niño como por la técnica de alimentación de los padres, se consideran 4 estilos de alimentación fundamentales que tienen el potencial de afectar positiva o negativamente cada problema alimentario.
Cuadro 2. Características y Manejo de las Dificultades de Alimentación.
| Dificultad de alimentación | Características | Manejo |
| 1. APETITO LIMITADO | ||
| Por enfermedad orgánica | Se presenta en niños con condiciones médicas de base, gastrointestinales como alergias alimentarias o enfermedad celíaca, cardio respiratorias, neurológicas o metabólicas que conducen a la falta de apetito. | • Identifique y trate la condición subyacente. Su manejo es más complejo y puede requerir vías de alimentación alternativas en algunos casos. • Trate cualquier dificultad de alimentación que pueda haberse desarrollado. |
| Por percepción errónea de los padres | Los padres creen que el niño no come suficiente, aunque su apetito es apropiado para sus necesidades nutricionales, logrando un crecimiento satisfactorio para su edad y sexo. | • Alentar a los padres a aceptar la propia interpretación del niño del hambre y la saciedad. Para ello es necesario hacerles entender que el niño está creciendo normalmente, demostrando un patrón de crecimiento normal (clarifique las expectativas de crecimiento). • Aplique consistentemente reglas básicas de alimentación. • |
| En un niño activo y energético | Se trata de niños activos, enérgicos, curiosos y mucho más interesados en jugar y hablar que en comer; se distraen fácilmente al alimentarse, se niegan a permanecer sentados durante las comidas, comen pequeñas cantidades, y con frecuencia dejan de ganar peso. No existe una explicación orgánica subyacente. | • Objetivo de alimentación: aumentar el apetito promoviendo el hambre. • Establezca 3 comidas + 2 meriendas, no ‘picar ‘. • Límite el tiempo en la mesa; maneje el comportamiento en la mesa con tiempos de vencimiento, tolerando cierto desorden en base a la edad. • Para revertir el crecimiento vacilante puede ser necesario el uso de suplementos nutricionales. |
| En un niño apático | Se trata de niño inactivos, desinteresados tanto en la comida como en su medio ambiente, y se comunican pobremente con sus cuidadores. A menudo fallan en hacer contacto visual, balbucean, o tienen dificultades en el habla. Ellos y sus cuidadores parecen deprimidos y en general interactúan pobremente. La desnutrición es evidente en estos niños y ello en sí puede ser una causa de depresión y poco apetito creando un círculo vicioso. | • Resultados buenos con un profesional de la salud entusiasta, un alimentador experimentado; considere el ambiente en hospitalización. • Trate la causa subyacente de la apatía, retraimiento. |
| 2. INGESTA SELECTIVA | Una objeción profunda y persistente a alimentos específicos que está relacionada con un gusto particular, textura, olor o aspecto. Esta objeción va más allá de la resistencia normal a nuevos alimentos. Abarca desde aversiones sensoriales hasta aquellas relacionadas con selectividad de causa orgánica. | • Reconozca que el problema alimenticio es parte de una cuestión sensorial más amplia. Educar a los padres en expectativas razonables. • Principio fundamental de la alimentación: intente repetidamente, no empuje. • Los padres deben ejemplificar el consumo de nuevos alimentos, permanecer neutros y relajados sobre el consumo del niño. • Manejo multidisciplinario (pediatra, nutricionista, terapista conductual, psicólogo) |
| 3. MIEDO A LA ALIMENTACIÓN | Miedo intenso ante la posibilidad de alimentación y resistencia fuerte a cualquier intento de alimentarse. Un niño puede desarrollar miedo a alimentarse después de una experiencia oral impactante o nociva, como el ahogamiento o la intubación oral. | • El objetivo principal es reducir la ansiedad asociada con la alimentación/comida. • Para casos leves, alimente cuando esté parcialmente dormido y relajado; use instrumentos de alimentación alternos (vaso entrenador en vez de tetero). • Considerar un equipo multidisciplinario en trastornos de la alimentación. |
Los pilares de tratamiento en estos casos son: tratamiento de la enfermedad orgánica subyacente (si existe), tratamiento nutricional (consejo nutricional y valorar la necesidad de requerir soporte nutricional) y conductual individualizado:

En cuanto al manejo conductual, las estrategias a emplear, si bien dependen de cada caso, suelen incluir:
- Estrategias para mejorar la influencia del cuidador durante las comidas: controles ambientales que modifican los horarios de ingesta y la configuración de las comidas regulando el ciclo de hambre y saciedad del niño, recomendando actividades tranquilas antes de las comidas y rutinas para facilitar la transición a la mesa (p. ej.: lavar las manos).
- Estrategias para aumentar las conductas alimentarias deseables: uso de entrenamiento de refuerzos positivos y negativos (puede requerir supervisión de un psicólogo) y el entrenamiento en discriminación o refuerzo diferencial (reforzando conductas positivas y minimizando las negativas).
- Estrategias para reducir las conductas de alimentación negativas: incluyen la extinción (retención de un refuerzo positivo), la corrección verbal con un “NO” firme y varios segundos de retirada de atención, y la desensibilización (asociar un estímulo agradable o suprimir uno aversivo a la exposición de un nuevo alimento).
En conclusión:
La alimentación, particularmente durante los primeros años de vida, supone un proceso que implica la participación de dos o más actores (el niño y los adultos que lo acompañan), es decir, es un proceso que depende de la interacción entre quien recibe la comida y quien la ofrece. Como padres tenemos a cargo la responsabilidad de proveer a nuestros hijos alimentos nutritivos y variados, estructurar los horarios y los tiempos de comida, así como generar un ambiente que facilite la alimentación.
Si bien las dificultades de alimentación son frecuentes en la infancia, suelen ser heterogéneas y pueden incluir una gran variedad de problemas médicos, orales, motores y conductuales, por lo general corresponden a dificultades leves o a una percepción alterada de los padres o cuidadores. Sin embargo, es importante reconocer su existencia y acudir al especialista que nos brinde las herramientas adecuadas para superar cualquier situación que pudiera perturbar el proceso de alimentación.
REFERENCIAS
-Castejón E, Hernández A, Martínez A. (2023). Alteraciones del comportamiento alimentario en el lactante y niño pequeño. Protoc diagn ter pediatr;1: 505-518. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/41_alter_alimentacion.pdf
-Campuzano SH. Trastornos de la conducta alimentaria en el niño pequeño. Pediatr Integral 2020; XXIV(2): 108 – 114. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2020-03/trastornos-de-la-conducta-alimentaria-en-el-nino-pequeno/
-(2018). Dificultades de alimentación en la primera infancia y su relación con las prácticas parentales de alimentación. Rev. Mex. de trastor. aliment; 9(2):
-Kerzner B, Milano K, MacLean W, Berall G, Stuart S, Chatoor I. (2015). A Practical Approach to Classifying and Managing Feeding Difficulties. PEDIATRICS Volume 135, number 2: 344-353.
-Kerzner B. (2009). Clinical investigation of feeding difficulties in young children: a practical approach. Clin Pediatr (Phila);48(9):960-5.
